Striva se volvió parte de miles de personas que pasaban horas frente a la compu. Es chico, cómodo y no molesta. Descubrí por qué tantos no quieren volver a su setup de antes.
"Pensé que era un detalle más, pero apenas apoyé la muñeca sentí alivio. Todo es más cómodo, más natural. Diseño horas sin tensión y termino el día mucho mejor."